Ideas y conflicto

¿Y si no quiero aceptar la crítica?

Explora el momento en que una convicción necesita no ser cuestionada y transforma al adversario en enemigo para evitar la posibilidad de estar equivocado.

Todo puede iniciar por defender valores que considero justos. De esa defensa nace la convicción.

Pero ¿qué ocurre cuando esa convicción deja de admitir la posibilidad de estar equivocada?

Quizás ahí empiece el fanatismo: cuando ya no defendemos una idea porque creemos que es correcta, sino que necesitamos que sea correcta.

Si necesitamos que nuestra idea sea correcta, ¿qué lugar queda para quien la cuestiona?

¿Entonces qué ocurre cuando aparece el adversario?

El adversario cuestiona nuestras certezas. Nos obliga a explicar aquello de lo que estamos convencidos y hasta puede enfrentarnos con la posibilidad de estar equivocados.

Pero el fanatismo no entiende de razones. Si no podemos aceptar la crítica, quizás resulte más sencillo desacreditar a quien la hace.

Y ahí la escala puede ser brutal: el adversario fácilmente puede transformarse en enemigo.

Justamente ahí el problema puede ser enorme. Con el enemigo no se busca acordar, ni siquiera dialogar. Al enemigo se lo ataca porque ya no importa lo que piensa o por qué lo piensa: importa que está enfrente. Al enemigo se lo persigue, señala, excluye o encarcela. O peor aún, se lo mata.

O tal vez es una persona que opina distinto. Quizás hasta está equivocada y nosotros tenemos razón. Pero ¿cuál es la forma de dialogar con un enemigo?

¿Ese enemigo es real? ¿O solo estamos repitiendo las etiquetas que puso otro?

Porque quizás convertir a alguien en enemigo tenga una ventaja: ya no necesitamos escuchar lo que dice.

Si es un enemigo, su crítica deja de ser una crítica. Sus argumentos dejan de ser argumentos. Incluso sus razones pueden convertirse en pruebas de aquello de lo que ya lo acusamos.

¿Y si construir un enemigo fuera simplemente una forma de no tener que preguntarnos si podemos estar equivocados?

¿Y si alguien sale beneficiado de que no hablemos con el enemigo?