Datos y sociedad

¿Me decís el DNI?

Examina el intercambio rutinario entre datos personales y beneficios comerciales, y sus riesgos de perfiles, filtraciones, estafas e intimidad expuesta.

Es cotidiano, generalmente en locales de cadenas comerciales, que en alguna compra de cualquier valor nos pidan el DNI para cargar en el sistema. Inocentemente damos nuestros datos, muchas veces a cambio de un descuento o de puntos.

Si damos nuestros datos con la finalidad de obtener algo a cambio, ¿estaría bien que sean usados con otros fines?

Parece evidente que necesitan nuestros datos para saber qué consumimos, cuándo lo hacemos y asociar cada compra con nosotros. Pero no sabemos por cuánto tiempo guardarán esta información o si será compartida con terceros.

¿Somos conscientes de cuánto dinero ahorramos por estar en ese club?

¿Están debidamente protegidos nuestros datos?

Ante una filtración, a veces nos enteramos de la noticia en algún medio. Nuestros datos pueden terminar siendo vendidos entre anónimos. ¿Con qué fines?

Y quien accede a una base puede acceder a otras. Al cruzarlas, la información que parecía aislada empieza a reconstruirnos: nuestras familias, nuestros amigos, nuestros hábitos.

Los intentos de estafa telefónica se volvieron parte de nuestra cotidianeidad.

¿Estamos seguros de que no sabemos de dónde sacan todos estos datos?

Algunos de estos datos pudieron provenir de ese ibuprofeno, un simple paquete de fideos o de esa página de cibersexo. Ahí ya no solo podemos perder los ahorros de años, sino también nuestra intimidad.

Ahora pareciera un poco alto el precio a pagar por algunos puntos.

¿Vale la pena lo que obtenemos a cambio ante el peligro potencial al que nos exponemos?

¿Si nuestros datos se filtran nos otorgarán puntos extra?